Tres pensamientos rondan mi mente en este momento, o más bien, tres eventos recientes. Dos lecturas y una amiga. Una lectura viene al caso por la conmemoración del bicentenario de la independencia y la otra es un artículo genial que recibí la semana pasada. La amiga viene al caso por ser mi amiga solamente.
1.He estado leyendo acerca de los festejos del bicentenario de la independencia y la idea regente, por lo menos de los artículos que he leído, es que realmente no hay mucho qué festejar, o en otras palabras, los festejos que realizamos la noche del 15 de septiembre simplemente no conmemoran nada real, nada pasó esa noche de 1810, nadie gritó consignas y no comenzó una guerra o revolución, no nació un país, comenzó, eso sí, un proceso que eventualmente terminaría en la independencia de los territorios de la Nueva España y la llegada al mundo de algo nuevo: México.
2.Esta idea de “la llegada al mundo de México” la ligo ahora con la otra lectura, la de un artículo de hace unos años de Hernán Casciari, corresponsal de “El País”, en el que habla de la edad (y el comportamiento) de los países en términos humanos. El método a seguir es aplicar lo que él llama el “sistema perro” (aquel en el que, para saber la edad en términos humanos de un perro, se multiplican sus años de vida por 7), que consiste en dividir entre 14 los años de vida de un país para saber cuántos años tendría si fuera un humano. Los ejemplos son muy buenos. Tenemos así que:
“Argentina nació en 1816, por lo tanto ya tiene 190 años. Si lo dividimos entre 14, Argentina tiene “humanamente” alrededor de 13 años y medio, o sea, está en la edad del pavo […] Es rebelde, pajera, no tiene memoria, contesta sin pensar y está llena de acné […]México también es adolescente, pero con ascendente indígena. Por eso se ríe poco y no fuma ni un inofensivo porro, como el resto de sus amiguitos, sino que mastica peyote, y se junta con Estados Unidos, un retrasado mental de 17, que se dedica a atacar a los chicos hambrientos de 6 añitos en otros continentes”
Más allá de lo cómico del comentario está algo que puede ser real (no me refiero al retraso mental de Estados Unidos… no lo niego rotundamente, sólo no me refiero a eso) y es la característica “juvenil” de los países latinoamericanos.
3.La idea que terminó por englobar estos dos eventos fue una reunión furtiva con una entrañable amiga de mi adolescencia. El sábado por la noche estuve en su casa hablando de amores, desamores, decisiones, apatías, miedos, motivaciones, fobias y filias y muchos temas más pero que cayeron todos irremediablemente en una pregunta: ¿quién eres?
Después de andar cierto tiempo por este mundo uno descubre (con algo de empeño y un poco de suerte) que la vida se trata de decisiones, pero que esas decisiones tienen que ser tomadas por alguien en específico: uno mismo. Y para saber qué es lo que uno quiere (y en consecuencia tomar las decisiones que más nos convengan), uno tiene que preguntárselo. Pero también tiene uno que responderse a uno mismo. Esta dinámica nos da una identidad y una finalidad y a partir de estos dos elementos podemos comenzar a tomar nuestras propias decisiones y construir la vida que queremos, no la que “nos toca”, o la que alguien más decida. A partir de este punto podemos saber nuestro valor exacto, las razones reales por las cuáles valemos lo que decimos valer. Este es el punto en el que se encuentra mi entrañable amiga de la adolescencia, y creo que el camino que tiene delante de ella puede llegar a ser duro, doloroso y amargo pero también brillante, reconfortante, alegre y valioso.
Pero qué pasa con un país adolescente “con ascendente indígena que se ríe poco y no fuma ni un inofensivo porro” que conmemora eventos fundacionales que no existieron, que funda sus creencias en mitos que se acercan poco a la realidad. Mi diagnóstico es que dicho país crecerá sin identidad. Creo que México carece de una identidad nacional fundamentada en hechos reales y admirables, que los hay.
¿Qué es México, qué implica ser mexicano, quiénes somos, quiénes no somos? A tan corta distancia de cumplir otro siglo de vida, creo que son preguntas pertinentes que debemos buscar responderlas para poder saber qué tipo de país o nación hemos sido, somos y podremos ser. Considero que, como las personas, si como nación no somos capaces de explicarnos nuestra identidad en hechos reales, no podremos alcanzar los niveles de desarrollo que necesitamos.
Dejo la pregunta al aire: ¿quiénes somos?
Don Rafa
Pffff, ¿Quién soy?, y se te respondo ¿qué importa?, la definición de lo que tu llamas "uno mismo" me parece que es de poca importancia a menos que estés ya entrado en esa aventura llena de mentiras que es escribir tu autobiografía.
ResponderEliminarEn otras circunstancias, tú eres según el contexto, relativismo sí, pero lo prefiero a creer que existe un mi mismo, porque entonces ya todo está dicho, y las decisiones no existen, son un guión ya escrito.
Orale, no lo había visto así pero a lo que yo me refiero es a tomar conciencia de la propia existencia y a partir de ahí decidir qué vida se quiere vivir, no lo digo como una definicion autolimitante o autocensurante, sólamente autoconsciente. Y si, tal vez para un individuo conciente de sí mismo (en estos términos) responder a la pregunta ¿quién eres? carecería de sentido, toda vez que el ser no se limita a parámetros fijos o inflexibles, pero estoy tratando de dilucidar una posición por parte de una nación que pueda traer beneficios a una escala más amplia, es decir, mi explicación está mas centrada en lo político, lo publico, la comunidad. Ahora, si uno es según el contexto ahí también habría un guión ya escrito no?, relativo, como tu dices, y tal vez con influencias mucho más amplias que den un margen de acción mayor pero indudablemente restringido, si las opciones son elegir entre el guión del contexto y el guión de un "mi mismo", prefiero el que yo escriba, tal vez es idealista, pero si lo ubicas en los términos del "uno mismo" como ser flexible, no terminado, en constante construcción y cambio, pero con la autoconsciencia como característica escencial, entonces el guión se convierte en un libro en blanco en el que uno puede escribir y borrar, siempre y cuando conozcamos de ésta habilidad de "escribir y borrar".
ResponderEliminarQue chido que respondes, el cyberespacio puede ser un lugar taaaan solitario jajajaja. Gracias
Rafa, de acuerdísimo con la mayoría de tu exposición, cuando escribía lo del "guión ya escrito" creo que debí haber sido más tajante en el carácter final de es guión, sin duda el contexto es un guión ya escrito, pero no es un guión finalizado, creo que en eso ambos estamos de acuerdo. Ahora sobre el punto central de tu texto, qué es dónde creo si estamos en desacuerdo, eso de "dilucidar una posición por parte de una nación que pueda traer beneficios a una escala más amplia", me parece que no debe ser tratado creando un presupuesto identitaro de lo mexicano, creo que es mejor, para poder discutir un proyecto de nación (y uso nación a falta de un concepto distinto más desligado de la idea esa de identidad nacional, quizá proyecto de país sería mejor), evitar partir de un abstracto ficticio como creo lo es la mexicanidad. Me parece que sería mejor enfocarnos en acuerdos específicos acerca de acciones determinadas (jajajaja, sé que no dije nada, pero la discusión es tan amplia), basados en discusiones abiertas donde los intereses de cada actor sean lo más evidentes posibles. Resumiendo, creo que es posible saltarnos la definición de lo mexicano, y entrar a la discusión de lo que cada quién quiere como proyecto de país.
ResponderEliminarSi, tal vez sería más útil o práctico en términos administrativos construir una idea de nación sin buscar fundamentarla en una identidad "mexiana" (ora si que whatever that means jajaja)como un abstracto ficticio, pero de cualquier forma la sola idea de "Estado" es en sí un abstarcto ficticio, lo mismo la nación, el páis y hasta se podría decir lo mismo de la República y la Democracia, en ese sentido sólo estaríamos eligiendo un paquete de complicaciones derivado de una construción ficticia por otro. Y de cualquier forma creo que el gobierno y sus instituciones llevan consigo una carga de valores, sentimientos y expectativas que haría mucho más complicado el enfoque en acuerdos específicos sobre acciones determinadas, osea lo que yo pongo sobre la mesa es un punto medio entre lo radicalmente ficticio de nuestra historia patria (osea mentirosa) y la pura institucionalidad práctica. Creo que sería algo más útil.
ResponderEliminarLa buena noticia Rafa es que ésto no se acaba hasta que se acaba.
ResponderEliminarEs decir no somos, sino que estamos siendo "en devenir"
Por lo pronto te diría, sin ningunear a Don Nadie Nada, que no me identificaría con la "identidad" del mexicano. Por higiene, por salud mental, por autoestima.
No es necesario partir de una identidad nacional, ni de la historia que baña con chile de árbol nuestro corazón. Sólo conoce la historia, no para lucirte, sino para luchar por que no se repita (cliché pero valioso). Sólo reconoce los patrones enfermizos de comportamiento para matarlos con Templanza y Diligencia. Me quedo con la inventiva, la sensibilidad y la gastronomía, nada más.
Y pongo una veladora a las generaciones anteriores, a su trabajo y esfuerzo. Gracias a ellos estamos vivos.
Dejemos atrás a Septiembre y busquemos identidades igualmente vigentes pero más positivas como por ejemplo tu generación, la generación "y" ¿con qué tendencias de comportamiento te identificas? ¿Qué otras identidades están vivas y sanas en nosotros? son sólo Tribus?
La conciencia de clase? identidad de género? de profesión?
¿Hasta qué punto nuestra necesidad de aceptación y nuestra necesidad de identificación con otros va a regir nuestro comportamiento,en qué medida va a seguir determinando lo que queremos?
Si lo que te interesa es unirnos como político, busca otro elemento de cohesión que no sea la Mexicanidad o Mexicanismo.
O transfórmalo en algo positivo y constructivo, que nos fortalezca, que eleve la moral, que nos entusiasme.
Sobre identidad del mexicano encontrarás;
*Octavio Paz: soledad, simulación, falsedad, máscaras.
*Samuél Ramos: complejo de inferioridad, imitación mecánica y autodenigración.
*Santiago Ramírez: alcoholismo, machismo,poco padre, mucha madre y demasiados hermanos. Preceptos religiosos.
*Rogelio Díaz-Guerrero: el tipo más común de mexicano>>>Mexicano Pasivo Obediente - Afiliativo
-Obedientes, afectivos y complacientes.
-Pasivos e interdependencia.
-Tienen buenos modales.
-Necesitan mucho apoyo familiar y de sus amigos.
...
Rafa, gracias por abrir éste espacio.
Un abrazo